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¿EXISTE LA PIEL MIXTA?

 

A primera vista la piel mixta parece fácil de analizar, no es ni muy seca ni muy húmeda ni muy grasa. Pero en la piel influyen factores como el clima, en un ambiente húmedo y caliente la piel se siente húmeda y caliente, y en un ambiente frío se siente seca. También influye la alimentación, la ingesta de agua y los productos para el cuidado de la piel. En conclusión, para analizar la piel, hay que tener en cuenta el clima del entorno en que habite nuestra clientela, su estilo de vida y edad.

La piel mixta:

Se conoce como piel mixta la que tiene una zona T (frente, nariz y barbilla) aceitosa y húmeda, mientras que las mejillas tienen un aspecto más seco, sobretodo alrededor de los ojos y la boca. Pero, si realizamos mediciones en el resto de tipos de pieles, también encontraremos diferencias entre la zona T y el resto de la cara, y esto se comprueba midiendo la hidratación y los lípidos. En conclusión, no existen las pieles mixtas, lo que hay son desequilibrios entre el agua y los lípidos en las diferentes zonas faciales de cada piel, todo ello influido por el medio ambiente, nuestro estilo de vida y los cosméticos que usamos.

 

Erróneamente, a la piel mixta se la clasifica como una condición normal, se le presta poca atención y se le aplican cosméticos inadecuados, y con el tiempo aparecen otras alteraciones como el acné o la  cuperosis.

Determinar el tipo de piel intrínseco:

Divide el área facial por zonas y obsérvalas por separado, las características mayoritarias son las que determinan el tipo de piel. Analiza la piel según esté en ese momento, y nunca pienses en cómo tratarlas antes de terminar el análisis.

Sustancias para el cuidado de la piel:

Los cosméticos con sustancias lipídicas naturales como los triglicéridos penetrarán más que los hidrocarburos como el aceite mineral y las ceras de los cosméticos convencionales. Esto se puede verificar comparando las mediciones de la piel limpia y sin ningún cosmético, con las de 2 horas después de aplicar cosméticos convencionales que no penetrarán o lo hacen de forma lenta.  Además, los triglicéridos se adaptan a la fisiología de la piel, algo que no ocurre con los aceites minerales, parafinas y siliconas, que mantienen su estructura específica, percibiendo un brillo aceitoso en la superficie.

Tratamiento adecuado:

El exceso de limpieza o el uso de productos de limpieza agresivos con tensoactivos, es decir, los que hacen abundante espuma. Aumentan la producción de sebo porque se altera el manto ácido y la piel al sentirse seca produce más grasa. Hay que usar productos de limpieza sin tensoactivos o que estos sean muy suaves.

La piel grasa y húmeda está oleosa, y necesita equilibrar su manto ácido protector. Recomendamos aplicar agentes activos con la misma composición que el NMF, es decir, el Factor Natural de Hidratación o agua superficial de la capa córnea. Que deben ir encapsulados en liposomas fisiológicos que intensifican la penetración, además la fosfatidilcolina del los liposomas reduce el flujo de grasa y modula la queratinización, es decir, no es sólo un vehículo para penetrar el activo como convencionalmente.

Es aconsejable usar productos diferentes para la zona T y el resto de la cara, y en la zona T aplicalos de forma escasa.  En caso de un mayor flujo de sebo aplicar el agente activo Concentrado de Liposomas Plus que lo regula. Y un producto de cuidado adicional sobre toda la cara como las Cremas Base que reparan la barrera protectora y garantizan el equilibrio fisiológico de la piel. Terminar con polvos cosméticos sin talco, que además de seguir equilibrando la piel, absorben los lípidos excedentes y dispersan la reflexión de la luz, evitando los brillos indeseados.

Fuentes: “Piel mixta, una piel con dos caras”, 2007, Dr. Hans Launtenschläger, Copyright © Kosmetik Konzept KOKO, www.dermaviduals.com. Imágenes: chocolatvucluster007.ovh, tengohijoscom y lipothemcenter.com

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